Revolució islàmica de l’Iran

INTRODUCCIÓN:

La Revolución Islámica, también conocida como Revolución iraní o Revolución de 1979, se refiere a un periodo sorprendente en la historia del siglo XX. La insurección del pueblo iraní, encabezada por el líder político y espiritual, Ayatolà Jomeini, consiguió derrocar al régimen monárquico absolutista del Shah Mohamad Reza Pahlaví en 1979. Esta revolución supuso la instauración de la actualmente vigente República Islámica.

ANTECEDENTES:

Este movimiento tuvo su raíz en la Revolución Constitucional de 1905, que resultó en el establecimiento de un Parlamento en Irán. Más tarde, en 1951, se intensificaron los movimientos sociopolíticos en el país. El pueblo demandaba libertad y finalmente consiguieron establecer su primer Gobierno democrático. Así, Mohammad Mossadeq se convirtió en primer ministro. éste realizó numerosas reformas, entre ellas consiguió nacionalizar la industria petrolífera del país que hasta ahora había estado en manos de una conocida empresa británica, British Petroleum.

No obstante, esta situación no duró mucho, ya que en agosto de 1953 el MI6, el servicio secreto británico, y la CIA estadounidense propiciaron un golpe de Estado Militar que logró deponer el Gobierno popular de Mosadeq. De esta manera, se reinstauró el poder absoluto del Shah Mohamed Reza Pahlaví.

LA REVOLUCIÓN ISLÁMICA (1977-1979)

En 1977, las manifestaciones comienzan a intensificarse tras años de descontento social por el régimen del Shah. El hijo mayor del ayatolá Jomeini, Mustafá, es asesinado en Irak (país donde se encuentran exiliados) y los revolucionarios culpan a la SAVAK por este crimen.

El 7 de enero de 1978, un periódico local publica un artículo en el que se pretende degradar la imagen de Jomeini, y estudiantes y religiosos se manifiestan pacíficamente en Qom, pero la protesta es recibida con una dura represión. En los meses siguientes, mueren miles de inocentes en diferentes protestas distribuidas por todo el país.

En agosto de 1978, la SAVAK incendia un cine y mueren 400 personas. El primer ministro, Yashmir Amuzgar, dimite, y es sustituido por Yafar Sharif Emami, que intenta aplacar la ira de la población. Sin embargo, la tensión es cada vez mayor. El Shah aplica la ley marcial, y el 8 de septiembre se produce una manifestación que se conoce como viernes negro, en la que 15.000 personas mueren y resultan heridas. El viernes negro desencadena huelgas que paralizan todo el país.

El Shah le pide a Sadam Hussein, líder de Irak, que envíe a Jomeini al extranjero para que deje de alentar a las masas iraníes. En cambio, lo único que consigue es que la imagen de Jomeini como líder simbólico de la revolución adquiera más fuerza, ya que, en su exilio en París, cuenta con un equipo de jóvenes activistas que le preparan y traducen los discursos y realiza entrevistas con la prensa internacional.

A principios de diciembre, Estados Unidos se da cuenta de la debilidad del régimen de Pahlaví y decide retirar su apoyo nombrando primer ministro a Shapour Bakhtiar, líder del partido opositor Frente Nacional. Bakhtiar libera a los presos políticos, concede libertad de prensa y disuelve la SAVAK. En enero de 1979, el Shah abandona Irán.  

El 1 de febrero de 1979, el ayatolá Jomeini regresa de su exilio y es recibido por 3 millones de personas en Teherán. Destituye de su cargo al primer ministro Bakhtiar, alegando que ha sido elegido por fuerzas extranjeras, y lo reemplaza por Mehdi Bazargan. Tras un enfrentamiento con la Guardia Real, consiguen abrir las puertas de los centros militares y en los días siguientes la población se hace con el resto de los enclaves que todavía estaban bajo el poder de los monárquicos. El 11 de febrero de 1979, triunfa la Revolución Islámica y se proclama la República Islámica de Irán.

CONSECUENCIAS

La Revolución Islámica de 1979 de Irán fue un acontecimiento inédito que derribó un régimen establecido, aunque trajo consigo mismo muchas consecuencias. No solamente causó profundos cambios y reformas en la historia del país, sino que también traspasó las fronteras y llegó desde los países litorales del Golfo Pérsico hasta los países musulmanes de África y ha cambiado la doctrina política e ideológica del mundo.  

La clave de esta revolución fue la redistribución de la tierra y, por tanto, enfrentarse con los religiosos, pero la reforma causó inmediatos problemas, en especial la voluntad de crear grandes explotaciones de tipo agroindustrial a partir de 1968.

Hubo unas consecuencias a corto plazo y otras a largo plazo. Las de a corto plazo fueron que ambos países quedaron devastados económicamente, se produjeron las invasiones iraquíes a Kuwait y por último esta Revolución trajo más de 1.500.000 muertes.

Por otra parte, las consecuencias  a largo plazo fueron las siguientes:

Hubo una elevación de precios en los productos petrolíferos, esto significó quintuplicar el PIB iraní en 1972 al 1977. Mientras tanto, la sociedad sufría una profunda conmoción, la riqueza derivada del petróleo se repartió muy mal y, sobre todo, se demostró efímera puesto que la inflación, provocada por la gigantesca inyección de capitales, acabó por deglutir. Al instalarse esta nueva República Islámica, se reduce la exportación petrolera diaria de Irán a 200.000 barriles diarios, hubo un déficit mundial de cerca de 2.000.000 de barriles diarios (el 4% de consumo mundial). También se dio un aumento significativo de las exportaciones de petróleo crudo desde Venezuela en 1919.

Otra consecuencia que hubo fue la introducción de modas y de formas de vida occidentales. En marzo de 1979 se declaró obligatorio el velo. Según Jomeini, la mujer debía ocultar al hombre, e incluso a los jóvenes impúberes, su cabellera y su cuerpo.

La Revolución Islámica tuvo un gran impacto en la desaparición de cualquier signo de liberalismo. Se produjo la ocupación de la Embajada norteamericana por los estudiantes islámicos y el secuestro de un puñado de personas de esta nacionalidad ante la impotencia del Gobierno Carter (diciembre de 1979).  

Otra consecuencia que hubo fue la guerra entre Israel y Palestina, a las que se suman muchos más conflictos, esta se vuelve una zona de gran actividad bélica y de inestabilidad política, algo que nunca había ocurrido dado que durante siglos formó parte del Imperio Otomano. Desde el final de la I Guerra Mundial hasta la actualidad no han parado de haber conflictos, como la guerra de Irak con estados unidos. Desafortunadamente, estos conflictos no tienen aspecto de una solución rápida, seguirán ocurriendo.

ACTUALIDAD

Hace 30 años, la Revolución Islámica puso fin al régimen del Sha y fue sustituido por el de Ayatolá Jomeini.

Irán es una república islámica; Hassan Rohani es el presidente desde el 3 de agosto de 2013. Fue reelegido el 20 de mayo de 2017. La constitución de Irán es la máxima ley del país, aprobada por referéndum el 2 de diciembre de 1979.

En la actualidad, Irán está apostando fuerte por su reconocimiento como potencia regional, sin embargo, después de 30 años de la revolución que produjo la instauración de la república islámica, irán no puede capitalizar el liderazgo del mundo musulmán, por su chiismo chiismo y la pertenencia al mundo cultural persa.

En agosto de este año, han entrado en vigor las nuevas sanciones a Irán, impuestas por el gobierno de Estados Unidos para aumentar la presión económica contra los ayatolás e impedir que sigan financiando “actividades malignas”. Estas sanciones habían sido retiradas tras el acuerdo nuclear de 2015, del cual el presidente Trump se retiró en mayo.

Estados Unidos persigue aislar económicamente a Teherán, forzando a compañías extranjeras a cerrar sus negocios. Se prohíbe el comercio del oro, metales preciosos, aluminio y acero entre otras cosas.

Trump amenaza y dice que “los individuos o entidades que no cancelen sus actividades con Irán corren el riesgo de sufrir graves consecuencias (“The Iran sanctions have officially been cast. These are the most biting sanctions ever imposed, and in November they ratchet up to yet another level. Anyone doing business with Iran will NOT be doing business with the United States. I am asking for WORLD PEACE, nothing less!”).

El 5 de noviembre entrará en vigor la segunda ronda de sanciones, entre las que destacan la prohibición de transacciones financieras con el Banco Central de Irán y la compra de petróleo, de las principales divisas del país.

Por su lado, la Unión Europea ha lamentado el restablecimiento de dichas sanciones estadounidenses, pero a pesar de las medidas adoptadas para proteger a las empresas europeas en Irán, multinacionales como “Siemens”, “Daimler Peugeot” abandonan el país.

Federica Mogherini, alta representante de la Unión Europea para la política exterior ha defendido la necesidad de comerciar con Irán ya que es parte integral del acuerdo nuclear y ha cumplido con todos los compromisos nucleares.

 

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