Pròxim Orient i Orient Mitjà

El conflicto palestino-israelí ha levantado mucha polémica durante ya más de 60 años. Cada pocos días vemos en la televisión una noticia sobre un hecho violento en Israel, un post sobre la situación problemática que nada tiene que ver con su localización en la Tierra Santa, tierra de judíos, musulmanes y cristianos. Nada tiene que ver con David y Goliat, ni hay lugar para achacarlo a los hijos de Abraham Ismael e Isaac. Nada más lejos de la realidad. Hasta hace apenas un siglo, Palestina vivía en un ambiente de paz, fueran de religión musulmana, cristiana o judía, con una identidad árabe fundada en la lengua. Hasta hace poco más de 90 años, Palestina era suelo turco.

 

Hay que conocer dos términos para entrar en materia:

  • Diáspora: El exilio judío fuera de la Tierra de Israel y la posterior dispersión de este pueblo por el mundo.
  • Sionismo: Un movimiento que propugna el reagrupamiento y la creación de una entidad estatal para la población judía dispersa por el mundo. A pesar de ser un movimiento eminentemente laico, elige Palestina como lugar de asentamiento.

 

Tratamos el conflicto palestino-israelí desde la Primera Guerra Mundial. En esa época, el ejército inglés no disponía casi de soldados (estaban en el frente en Rusia), de manera que prometieron la independencia a los árabes palestinos, entonces bajo el gobierno otomano, a cambio de su apoyo contra Turquía.

 

Inglaterra quedó arruinada antes de que terminara la guerra y tuyo que pedir dinero a los banqueros internacionales, judíos sionistas. Además de devolver el dinero, los ingleses debían un trozo de Palestina para crear un estado judío, suponiendo que dichos territorios habrían quedado bajo el poder británico. Pero no sólo por el potencial económico que veían en los judíos, sino por el interés especial de Inglaterra en tener fácil acceso a la ruta más corta hasta la India, así como la cercanía con Iraq y sus reservas petrolíferas.

 

Esta fue la “Declaración de Balfour” de 1917, en la que los británicos aseguraban el establecimiento de un Hogar Nacional Judío en Palestina, así como salvaguardaban los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina.

 

Los palestinos rechazan la declaración Balfour, ya que esperan crear un Estado Palestino independiente, tal como los británicos les habían prometido. El Holocausto y la colaboración judía con las tropas británicas, pero, hacen que el freno a la inmigración masiva judía a Palestina se haga cada vez más difícil. Los palestinos, frente al avance de los sionistas en su territorio, responden con rebeliones armadas. En 1945, la organización Haganah (Partido Laborista Sionista) declara la insurrección contra las fuerzas británicas e inicia una campaña de agitación y de atentados para forzar la retirada de Gran Bretaña; uno entre todos es la voladura del hotel Rey David en Jerusalén de 1946, que provoca más de cientos de muertos, la mayoría palestinos. Finalmente, el Reino Unido deja el tema en manos del Consejo de Seguridad de la ONU que acuerda un plan de Partición de Palestina en dos Estados, uno judío, con 55% del territorio, y otro palestino. Aunque este plan jamás viene aceptado por los árabes. El 14 de mayo de 1948, David Ben Gurión, proclama la independencia de Israel. Con la creación del nuevo Estado estalla, entonces, oficialmente la primera guerra.

 

PRIMERA GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ (1948-1949)

En 1948 Israel hace una declaración unilateral de independencia, y el día siguiente viene atacado por la Liga Árabe (Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania). Israel las vence  y conquista el territorio de Negev y la ciudad de Jerusalén. Más de medio millón de palestinos se ve obligado a emprender el exilio. Israel conquista así el 78% del territorio, arrasando cientos de pueblos palestinos.

 

SEGUNDA GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ: CONFLICTO DEL CANAL DE SUEZ (1956)

Egipto nacionaliza el canal de Suez en apoyo a los palestinos. Impide así que los barcos israelíes lo crucen, dificultando su comercio. Esta decisión perjudica los intereses de Francia, Inglaterra e Israel, que responden invadiendo Egipto y ocupando el canal, aunque lo abandonan ante presión soviético americana.

  •        Entre el segundo y el tercer conflicto se crean diversas organizaciones, entre las que destaca la OLP (Organización para la Liberación de Palestina: que adopta una acción directa y terrorista contra los intereses y los colaboradores de Israel). Creada en 1964, dirigida por Yasser Arafat.

 

TERCERA GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ: GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (1967)

Egipto, Siria y Jordania bloquean económicamente a Israel, controlando la salida de sus barcos al Mar Rojo. Se enfrentan y el conflicto finaliza con la victoria de Israel, que pasa a controlar la península del Sinaí entera, la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán (Siria).

 

CUARTA GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ:: GUERRA DEL YOM KIPPUR (1973)

Egipto y Siria atacan Israel por sorpresa en un día sagrado para ellos (el Yom Kippur, día del perdón) para recuperar los territorios perdidos en la Guerra de los Seis Días. Las tropas egipcias cruzan el Canal de Suez y la ofensiva siria permite recuperar parte del Golán.

Los países árabes deciden embargar las exportaciones petroleras de Israel hacia los occidentales que les son favorables, cosa que les provoca dificultades económicas que ni siquiera la ayuda estadounidense puede aliviar. Este es el momento que marca el inicio del uso del petróleo como elemento de presión en el conflicto de Oriente Próximo.

Al final gana Israel, pero también sufre consecuencias, pues la imagen de ejército invencible que tienen es dañada gracias al éxito inicial del ejército egipcio. A esta guerra la siguieron crecientes disturbios en Israel y muchas críticas a sus dirigentes políticos.

 

Unos años después EEUU, Egipto e Israel firman los acuerdos de Camp David, a través de los cuales Egipto reconoce al Estado de Israel a cambio de que retiren sus tropas del Sinaí. En 1981 Israel invade el sur del Líbano con el pretexto de expulsar de allí a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), una operación eficaz.

 

PRIMERA INTIFADA

En 1987 se produce una intifada: esta palabra significa “levantamiento” en árabe. En esta revuelta los palestinos, hartos de sus pésimas condiciones sociales, se levantan piedras en mano (literalmente, este conflicto también se llama “revuelta de las piedras”) contra la ocupación de Israel, que contesta con balas. Hasta 1991 no se apaciguó la violencia, que finalizó del todo con los acuerdos de Oslo, un par de años más tarde. Con estos acuerdos se creó la Autoridad Nacional Palestina, que habría de gobernar el pueblo palestino de forma transitoria hasta que Israel y Palestina negociaran el tema fiscal. Esta intifada dejó a 1162 muertos palestinos y 160 de israelíes.

 

En 1993 se firma en Washington una Declaración de Principios entre los líderes de Israel y Palestina, Rabin y Arafat. Allí se reconoce la autonomía de Cisjordania y Gaza. Se pone en marcha la autonomía palestina. Pero no todo es pacífico, pues el año siguiente un colono judío ultraderechista asesina a 30 palestinos en una mezquita religiosa muy importante.

El líder palestino Yasir Arafat vuelve del exilio después de 27 años, se reúne con Isaac Rabin y firman el Acuerdo de Taba.

Después un radical derechista también judío comete magnicidio, asesinando al ministro israelí Rabin, incomforme con sus métodos pacifistas. Entonces Israel retira del todo sus tropas de seis ciudades palestinas, ocupadas por ellos durante 30 años.

 

SEGUNDA INTIFADA

Ehud Barak, ahora primer ministro israelí, se reúne con Arafat para negociar bajo la medición del presidente de EEUU Bill Clinton, intento que resulta fallido. El nuevo líder israelí, Ariel Sharon, visita  en el año 2000 la Explanada de las Mezquitas, un lugar sagrado en Jerusalén Oriental. Esto se percibe como una provocación enorme y desencadena el estallido de una segunda intifada, que provoca que Sharon decrete el confinamiento de Arafat, culpándole de los atentados.

Un par de años después Israel empieza a construir un muro en Cisjordania para separarse de Palestina, que deja a miles de palestinos aislados y que el Tribunal de Justícia de La Haya ilegalizará más tarde.

BARRERA ISRAELÍ DE CISJORDANIA

En junio de 2002, el gobierno israelí aprobó la creación de un muro, basado en vallas y alambradas, que separase el territorio israelí de Cisjordania. En 2008 había construído un 58%. Según el gobierno de Israel, la motivación para esta empresa era la seguridad, aludiendo a la posible entrada de terroristas palestinos a las poblaciones israelíes. Como consecuencia, el territorio de los sionistas se volvió más seguro, aunque supuso la destrucción de terrenos de cultivo imprescindibles para el sustento de palestinos, la división de familias árabes, el control de los estudiantes autóctonos que debían cruzarla, así como dificultades en los palestinos para ir a centros hospitalarios especializados.

 

LA SANGRE DE GAZA

Desde el año 2004 hasta el 2012, una serie de ataques, contraataques y alto al fuego se han dado de manera recurrente entre palestinos e israelíes, causando miles de muertos. La ubicación de la franja de Gaza supone una amenaza para Israel, dado que colinda con Egipto, el principal proveedor de armamento de Hamás, gobierno de Gaza y organización terrorista pro-palestina, y simpatizante de la causa palestina. Así justificaba Israel la Operación Arcoiris, el ataque con el que arrasó unas 300 viviendas y enormes terrenos de cultivo palestinos. En 2005 los judíos se retiran de manera unilateral, además de eliminar 4 asentamientos administrados por ellos en Cisjordania. Pero la radicalización de las organizaciones a favor de la liberación de Palestina les lleva a atentar contra israelíes, mediante bombardeos y secuestros. A esto, el ejército israelí responde destruyendo túneles de paso entre la franja y Egipto, con tal de evitar el flujo de terroristas y de contrabando de armas con Egipto.

 

Por otro lado, en el año 2006 se organizaron unas elecciones en Gaza, en las cuales ganó Hamás, grupo extremista en oposición a Fatah, que dominaba anteriormente. Los comicios supusieron el boicot de EEUU, la UE e Israel, y pronto empezaron a sancionar las transferencias bancarias al partido electo, además de cortar los suministros básicos de la zona. En 2008 y ante la desesperación, más de un millón de palestinos huyeron a Egipto en búsqueda de suministros, a la vez que se vuelvieron a bombardear a Israel, quien respondió atacando por cielo, mar y aire a Gaza. El atentado suscitó el interés de Egipto, que llegó a un acuerdo con Israel para que los palestinos pudieran suministrarse, aunque quedaba vetada la venta de armas. Tanto la ONU como la UE, así como otras organizaciones a favor de los derechos humanos, calificaron como desmesurada la “defensiva”, mientras que EEUU les reconocía el derecho a la defensa; sin embargo, por este y los ataques que siguieron de ambas partes fueron acusados por crímenes de guerra por la ONU y Amnistía Internacional. También el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió por la causa, pero no se llevó a cabo ninguna acción.

 

Además de los ataques mencionados, durante 2014 se produjo el asesinato de tres adolescentes israelíes y el de uno palestino y, actualmente, desde los inicios de octubre del año presente, se han cometido varios asesinatos por ambas partes, iniciados por la facción extremista palestina.

 

CONCLUSIÓN
El conficto árabe-israelí lleva perpetuándose desde hace más de 60 años (o de 130, dependiendo del punto de partida que tomemos) y no da signos de que vaya a terminar inminentemente. Es evidente que la gran víctima es el pueblo palestino, que ha visto ocupadas sus tierras a base de terror y de sangre, y que ha sufrido una terrible gestión del conflicto por parte de sus líderes, no viendo más opción ante su desesperación y la no actuación efectiva de los organismos que en teoría les apoyan que la violencia. En cuanto a las responsabilidades, queda claro que en gran parte estriban en el estado de Israel, pero también en los colectivos que les han financiado, como EEUU y la misma Inglaterra que vio en la cesión de las tierras palestinas una oportunidad para satisfacer sus intereses; en el Occidente que practicó durante décadas el antisemitismo más extremo; en la corrupción de los gobernantes de los propios palestinos y en la falta de intervención real de la ONU o la Unión Europea, que apoyan, en principio pero no de facto la causa palestina. En cuanto a los pronósticos de futuro, no parece que ningún lado esté dispuesto a ceder, aunque ello signifique seguir con el terror y con las muertes de inocentes; ambos lados están resentidos y ninguno quiere perder lo que ha conquistado o lo que aún no ha perdido.

Más información

Baseline. (2002). Behind the Hatred. The roots of conflict.

La Vanguardia. EL conflicto Israel – Palestina. La Vanguardia Dossier. (25). Diciembre, 2007.

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