Genocidi de Ruanda

El genocidio de Ruanda es uno de los peores momentos de la historia humana. En 1994, el avión en el que iban los presidentes de Ruanda y Burundi fue derribado. Este asesinato fue el detonante de una campaña organizada de violencia contra los tutsis y los civiles hutus moderados en todo el país.

Aproximadamente 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados en un programa cuidadosamente organizado de genocidio que duró 100 días y que acabó siendo la racha de asesinatos más rápida que el mundo haya visto.

Situación étnica en Ruanda:

El país africano tiene tres grupos étnicos principales: los hutus, los tutsis y los twas. En la época del genocidio los hutus representaban el 85 por ciento de la población, los tutsis eran el 14 por ciento y los twas, solo componían el 1 por ciento.

HUTU-TWA-TUTSI

Antecedentes:

  • En el siglo XIX, cuando llegaron los Alemanes a África decidieron aliarse, y simpatizar con los tutsis, grupo al que hacieron creer que son superiores, lo cual influyó en la mentalidad de la propia sociedad civil aumentando el ego de los tutsis y aplastó a los hutus.
  • Entre 1914 y 1916, los tutsis ayudaron a los alemanes a resistir a las tropas belgas, pero finalmente, éstas se quedaron con el territorio. El poder colonial belga no cambió la situación; de hecho se apoyó más que nunca en la “raza elegida”.
  • En 1956, los dirigentes tutsi empezaron a pensar en una independencia, a lo que los católicos respondieron con un texto de varios intelectuales llamado “Manifiesto de los Bahutu”, en el cual se reclamaba el acceso al poder de los hutus y se suplicaba al gobernador belga que no accediera nunca a la Independencia del país.
  • En noviembre de 1959 se produjeron disturbios y masacres por todo el país por la negativa de los belgas a realizarle una autopsia al rey tutsi (Mutara III). Esto dio lugar a una revolución en la que los antiguos privilegiados eran asesinados y perseguidos.
  • Bélgica impuso un régimen militar e instaló un gobierno provisional presidido por Kayibanda. Fue entonces cuando se marcó el fin de la monarquía y de la hegemonía tutsi.
  • El 1 de julio de 1962 se declaró la independencia de Ruanda.
  • En 1973 hubo un golpe de Estado que llevó al poder al general Juvenal Habyarimana, partido miembro del partido MRND (Mouvement républicain national pour la démocratie et le développement). Se impuso una nueva Constitución en la cual todos los ruandeses eran, desde su nacimiento, miembros de este partido.
  • El 1 de octubre de 1990 hubo una invasión por parte del Frente Patriótico Ruandés “FPR” (fundado por los tutsis en 1986) desde Uganda. Este ataque fue el detonante definitivo para la creación del “hutu power”.
  • En agosto de 1993 se fundó la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM). Ese mismo mes se firmaron los acuerdos de paz de Arusha, entre el Gobierno y el FPR, que establecían el reparto de poder entre hutus y tutsis. La RTLM se encargó de poner toda la resistencia posible a dichos acuerdos.

Inversión de roles y el Frente Patriótico Ruandés (FPR)

  • Durante la época colonial, el gobierno lo conformaban los tutsis, bajo el control de Bélgica. No obstante, los hutus nunca han estado de acuerdo con dicha discriminación y expresaron su descontento en diferentes ocasiones: en 1958 enviaron un manifiesto reclamando un cambio social que fue rechazado y, en 1959, hubo una revuelta popular en la que los hutus quemaron propiedades de los tutsis.
  • No fue hasta el año 1962, cuando Bélgica acordó la independencia de Ruanda, que el gobierno empezó a ser liderado por los hutus, quienes buscaban invertir los roles heredados de la época colonial. Es decir, los tutsis pasarían a ser considerados como la etnia inferior y, por consiguiente, los hutus serían la raza superior. A partir de ese momento, los hutus trataron de establecerse a través de la diferenciación y el desprecio a los tutsis.
  • Dicha presión por parte de los hutus provocó el exilio de cerca de 150.000 tutsis, emigración causada también por el resultado del referéndum propuesto por la ONU para decidir quién debería seguir al mando del gobierno, ya que cerca del 80% de la población no aceptaba la continuidad de la monarquía tutsi.

000068357

Foto: Cientos de miles de personas abandonando Ruanda
Fuente: Reuters / Jeremiah Kamau
  • Pocos años después, en 1972, tuvo lugar una masacre en Burundi, un país vecino, en la que murieron cerca de 350.000 hutus, asesinados por tutsis. La población empezó a presionar a su presidente, Grégoire Kayibanda, para que tomara cartas en el asunto, pero este no satisfacía la voluntad del pueblo y, en julio de 1973, el general Juvenal Habyarimana provocó un golpe de estado y se hizo con el poder.
  • Los tutsis exiliados que habían participado en la resistencia decidieron fundar en Uganda, en 1988, el Frente Patriótico de Ruanda (FPR), un colectivo liderado por dichos refugiados que buscaban reivindicar la posición de su etnia a través de actos violentos.
  • Por un lado, el FPR contaba con el soporte armamentístico y logístico de Estados Unidos y Gran Bretaña y, por otro lado, el gobierno de Ruanda contaba con el apoyo del Zaire, Bélgica y Francia.  
  • En 1990, el FPR invadió Ruanda desde Uganda y el gobierno ruandés repelió el ataque encarcelando a muchos de los tutsis que vivían en Ruanda porque fueron considerados traidores y cómplices de dicho ataque. La lucha continuó y el tira y afloja duró varios años más.
  • En 1993, el presidente Habyarimana y el FPR decidieron firmar los acuerdos de paz de Arusha, negociaciones que pretendían la integración política y militar de ambos bandos -un gobierno de transición entre hutus y tutsis- y la retirada de las tropas francesas. Cuatro de dichos acuerdos se firmaron en julio de 1992 y el último en agosto de 1993. Además, para asegurar que estos se cumplieran, la ONU creó la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda (UNAMIR).

Empieza el genocidio

  • El gobierno militar de Ruanda seguía con el objetivo de erradicar a todos los tutsis de la región y, por ello, aumentaron de 5.000 efectivos a más de 30.000 soldados.
  • Lo que impulsó el genocidio fue el derribo del avión, el 6 de abril del 1994, en el que viajaban el presidente Hayarimana y su homólogo de Burundi, Ntaryamira, por misiles lanzados desde el campo militar. Ambos presidentes murieron en el accidente y, a partir de ese momento, los hutus radicales tomaron el gobierno e hicieron un llamamiento a los demás rebeldes para llevar a cabo una masacre contra los tutsis y a cualquiera que pudiera tener un vínculo con ellos, ya que los culpaban de lo ocurrido.
5accf7bd66bb4
Foto: Rebeldes del FPR examinando los restos del avión
Fuente: Reuters / Corinne Dufka
  • Se considera que el genocidio no se ideó de la noche a la mañana, ya que existen indicios que demuestran que lo planearon mucho antes de lo ocurrido con los presidentes. Un hecho que prueba dicha intención es el fax que envió el general canadiense Romeo Dallaire, quien estaba a cargo de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda (UNAMIR), ya que la misión de paz se instauró en Kigali, la capital de Ruanda, en 1993 y el fax se envió en 1994, meses antes de la masacre. En dicho documento se informaba a la ONU de las intenciones del ejército de los hutus de ejecutar un ataque a gran escala para erradicar a los tutsis.

El genocidio se extiende por Ruanda

En cinco meses fueron asesinados entre 800.000 y un millón de tutsis y hutus moderados. Los hutus torturaron y aniquilaron sistemáticamente a los tutsis con el objetivo claro de exterminarlos. En la Radio Mil Colinas se les calificaba de “cucarachas tutsis” y se llamaba abiertamente al asesinato colectivo. 

Los métodos que utilizaban contra los tutsis eran atroces: les obligaban a mantener relaciones con mujeres infectadas con sida, les amputaban extremidades a golpe de machete, habían violaciones masivas, los quemaban vivos en recintos cerrados, ejecuciones de niños y bebés, entre otras torturas.

  • El 7 de abril de 1994, un día después del asesinato del presidente hutu, la primera ministra Agathe Uwilingiyimana y los soldados belgas de las fuerzas de la ONU que la custodiaban fueron asesinados brutalmente por los hutu. En consecuencia, Bélgica y otros países retiran al resto de sus fuerzas, por lo que la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda (UNAMIR, por sus siglas en inglés) se ve obligada a reducir sus efectivos.
  • La emisora ruandesa Radio Mil Colinas denomina los tutis como “cucarachas tutsis” y llamaba abiertamente al asesinato colectivo.
  • Situación compleja ante la ausencia de una reconciliación entre los distintos partidos de Ruanda y escasa respuesta internacional.
  • Los métodos utilizados contra las víctimas eran relaciones sexuales forzadas con mujeres infectadas con sida,  violaciones masivas, extremidades amputadas a golpe de machete, crematorios o ejecuciones de niños y bebés, entre otras torturas.
  • La táctica los genocidas de Ruanda fue la siguiente: el gobernador de Kibuye organizó a los gendarmes para que condujeran a los civiles a la iglesia o al estadio, diciéndoles era por su propia seguridad. Al cabo de dos semanas, eran atacados por la misma policía y la misma milicia que supuestamente debía protegerlos. También habían controles en las carreteras donde se pedían los carnés de identidad a los ruandeses, para identificar al grupo étnico al que pertenecía. También estaba destinada a ser víctima cualquier persona que estuviera casada con un tutsi o cuyas opiniones políticas pudieran calificarse de “moderadas”.
  • El 22 de junio, la ONU lleva a cabo la Operación Turquesa. Salvaría a cientos de civiles en el suroeste de Ruanda. Entretanto, el FPR reemprende los combates y la guerra civil se desató junto con el genocidio.
  • El 4 de julio, el FPR toma el control militar de todo el país. Se establece un gobierno de coalición similar al acordado en Arusha, con un hutu como presidente y un tutsi, como vicepresidente y ministro de defensa.
  • El 85% de la población, los hutus, agredieron, torturaron y aniquilaron de manera sistemática al otro 15% tutsi con un objetivo claro: exterminarlos. Como resultado, 800.000 de tutsis (y hutus moderados) fueron asesinados en cinco meses, provocando, además, más de dos millones de refugiados según los datos oficiales. Hablamos de la muerte del 80% de los tutsis.

El papel de los medios de comunicación

  • El 8 de Julio de 1993, se creó la RTML (Radio Televisión Libre des Milles Colines) y empezó a divulgar mensajes de odio hacia la minoría tutsi. El ambiente pues, siguió caldeándose.
  • Los medios de comunicación nacionales fueron los responsables de fomentar el odio entre las dos tribus, en vez de informar sobre el conflicto, mediante el uso de consignas provocadoras y amenazadoras.
  • Por lo que al marco internacional respecta, ningún líder ha decidido a través de la prensa o ningún comunicado, referirse a este suceso como un genocidio; es más, los países se lo miraban con expectación y pasividad.
  • Radio Ruanda  era la emisora oficial del gobierno de Ruanda. En un principio estaba controlada por los tutsis bajo el mandato de los belgas, y después de la independencia del país pasó a ser tutelada por los hutus.
  • Tras la firma de los Acuerdos de Arusha, no se le permitió Radio Ruanda la proclamación de mensajes de odio hacia los tutsis.
  • La violencia estaba siendo organizada por un grupo de personas. Para protestar sobre todo lo que estaba pasando en Radio Ruanda los trabajadores se pusieron en huelga.
  • Es ahí cuando Ferdinand Nahimana decidió crear una radio independiente, la cual se desarrolló bajo una ideología extremista de los miembros de MRND. Radio Televisión Libre des Mille Collines (RTLM). Esta emisora incumplió las normas del tratado, y el caldo de cultivo para que el genocidio estallara se iba alimentando.
  • Los únicos medios escritos eran revistas que se crearon en ver la actitud de la RTLM. Kangura fue una revista hutu que ayudó a respaldar la difusión de consignas de odio hacia los tutsis. Como consecuencia, Kanguka se creó en respuesta a Kangura, una revista de ideología tutsi que criticaba al presidente  de Ruanda y favorable a la etnia hutu, así como intentaba contrarrestar aquello que se andaba proclamando en contra de los tutsis.
  • Los medios escritos no tuvieron una gran repercusión, ya que solamente la clase alta y escasísima podía acceder a leerla, debido también al elevado índice de analfabetismo del país.
  • La cobertura internacional por parte de la ONU  y los medios fue escasa, y con una actitud indiferente y pasiva. Es decir, gracias  a los medios internacionales, se ayudó a que el genocidio no obtuviera ni importancia ni la ayuda necesaria como respuesta internacional.

La respuesta internacional

  • Países como Francia, Bélgica, el Zaire, Egipto y Sudáfrica proporcionaban apoyo militar y logístico al gobierno hutu desde hacía años. El genocidio fue financiado, en parte, con el dinero sacado de programas de ayudas internacionales, provenientes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, con 134 millones de dólares para la preparación del genocidio y 4,6 millones de dólares para en machetes, azadas, hachas, cuchillos y martillos.
  • El primer intento de apoyo de la ONU fue en junio 1993, cuando estableció la misión UNOMUR con el objetivo de supervisar la frontera entre Uganda y Ruanda y verificar que no se estaba proporcionando asistencia militar a través de ella.
  • En octubre, se aplicó la Misión de asistencia de las naciones a Ruanda (UNAMIR, por sus siglas en inglés), creada para reducir las tensiones entre las partes de Rwanda y para garantizar la aplicación del acuerdo de Arusha.
  • En 1994, el ejército francés llevó a cabo la operación Turquesa, a petición de las Naciones Unidas y con estrictas condiciones de no apoyar al gobierno radical hutu.
  • La Operación Turquesa actuó junto la Misión de asistencia de las naciones a Ruanda (UNAMIR, por sus siglas en inglés), cuya intervención terminaría el día que se instalara el gobierno de transición.
  • Como conclusión de estos sucesos, podemos decir que Francia había intentado aplicar una política radical en la zona para no perder su capacidad de influencia en competencia con Bélgica y otros países.
  • Los Estados Unidos también tenían interés por influir en la zona desde antes incluso de 1994: el subsuelo del Congo contiene concentraciones de oro en cantidades excepcionales
  • Esto demuestra se priorizaron las competencias por controlar los ingentes recursos naturales de la zona a las vidas humanas.
  • Los países occidentales, tanto Francia como Estados Unidos, prefirieron negar el genocidio y aceptaron la versión del gobierno ruandés de que lo que estaba ocurriendo era una vuelta a la guerra civil. En su lugar lo denominaron como “actos de genocidio”.
  • Discrepancias entre Estados Unidos y la ONU retrasaron la ayuda internacional.

Los tribunales

  • Los Estados Unidos, Francia, Bélgica así como las Naciones Unidas, intervinieron en 1994 finalmente para detener el conflicto e intervenir, debido al aluvión de críticas que habían recibido por su inacción y pasividad. 
  • Los antecedentes revelados por la prensa de la época conmovieron e impactaron a la opinión pública del mundo, sumado al hecho de que, después de 50 años de la entrada en vigencia de los Derechos Humanos, hicieron que las Naciones Unidas tomaran cartas en el asunto y creasen el Tribunal Penal Internacional para Ruanda  en 1994 y así, pusieran fin al genocidio y empezaran los juicios. 
  • Hasta 31 de diciembre de 2015, en Ruanda se siguió condenando a responsables del genocidio desde 1994. Los resultados son 93 personas acusadas, 61 condenadas, 14 absueltas y 9 en busca y captura bajo una recompensa de cinco millones de dólares.
  • Aún hoy en día, no se ha hecho justicia ni se conseguirá.

Immaculée Ilibagiza

Si hay alguna cosa buena entre todo lo malo es sin duda Immaculée Ilibagiza. A los 22 años tuvo que encerrarse durante 91 días en el baño para sobrevivir.

  • Immaculée Ilibagiza es una ingeniera, conferencista y escritora ruandesa.
  • Pertenece a la minoría étnica tutsi y sobrevivió al genocidio escondida durante 91 días con otras siete mujeres en un baño pequeño, de no más de 1 metro cuadrado. (Pesaba 52 kg al entrar y 32 kg al salir). El baño estaba escondido en una habitación detrás de un armario en la casa de un pastor hutu. Durante el genocidio, la mayoría de la familia de Ilibagiza fue asesinada por soldados Hutu Interahamwe (hutu radicales que buscaban a los tutsis, los identificaban y los asesinaban). Ilibagiza comparte en “Sobrevivir para contarlo” cómo su fe cristiana la guió a través de su terrible experiencia y describe su perdón y compasión hacia los asesinos de su familia.
  • Sus dos libros que hablan sobre cómo ese hecho la cambió para siempre son: “Sobrevivir para contarlo: el Holocausto de Ruanda ” (2006) y “Guiada por la fe: surgiendo de las cenizas del genocidio de Ruanda” (2008).
  • Recibió el Premio a la Paz y la Reconciliación Mahatma Gandhi 2007.
Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s